La ciencia es el núcleo de todo lo que hace CORAL, pero solo tiene importancia si conduce a la acción. A medida que CORAL continúa fortaleciendo las redes de arrecifes conectados en todo el mundo, el papel de la ciencia de la conservación nunca ha sido tan importante.
Ahí es donde entra en juego la Dra. Antonella Rivera. En CORAL, aporta claridad, curiosidad y un enfoque profundamente humano a la ciencia que sustenta nuestro trabajo, ¡y lo lleva haciendo desde hace casi una década! Se centra en garantizar que las decisiones en materia de conservación se tomen desde la base, se basen en el conocimiento local, se moldeen mediante la colaboración y se diseñen para funcionar en el mundo real.

Háblanos de tu papel en CORAL.
Soy la Directora Principal de Ciencias de la Conservación, un nuevo cargo que ocupo desde este año. Mi trabajo se centra en conectar la ciencia en todos los lugares donde trabaja CORAL, asegurándome de que nuestra ciencia sea rigurosa, relevante, inclusiva del conocimiento local y, lo más importante, aplicable y útil para las personas sobre el terreno.
En esencia, mi función consiste en tender puentes entre la ciencia y la acción. Asegurarme de que las decisiones en materia de conservación se tomen desde abajo hacia arriba y se basen en los mejores conocimientos científicos disponibles.
¿Cómo llegaste aquí? ¿Y qué te inspiró a seguir una carrera en ciencias marinas?
Crecí en Honduras, en la capital, en medio de las montañas y siempre rodeada de naturaleza. Desde muy pequeña supe que me encantaba el mundo natural. Pero no fue hasta que empecé a estudiar biología y a hacer voluntariado en Roatán, trabajando directamente en el arrecife de coral, cuando todo cobró sentido. El arrecife me dejó totalmente deslumbrada.
Me enamoré no solo de la ecología de los arrecifes de coral, sino también de lo profundamente conectados que están con las personas y las comunidades. Quería comprender cómo funcionan los ecosistemas marinos, por qué están cambiando tan rápidamente y qué podemos hacer al respecto de manera realista. Esa curiosidad me llevó más allá de la ecología y me acercó a las personas, la gobernanza y la toma de decisiones.

Ese camino me llevó finalmente a obtener un doctorado en Oviedo, España, donde me centré en los sistemas socioecológicos marinos. Desde entonces, me ha impulsado la ciencia aplicada que incorpora las comunidades y los conocimientos locales, asegurándome de que las personas sean guardianas de esos conocimientos y participantes activas en la toma de decisiones. Para mí, la ciencia debe ser útil, fundamentada y vivida, no algo que se queda en un estante.
Esa filosofía es lo que naturalmente me atrajo a CORAL. Su enfoque y sus valores resonaron fuertemente con mi forma de entender cómo debe llevarse a cabo la conservación, lo que lo convierte en un lugar realmente maravilloso para trabajar.
¿Qué le sorprendería saber a la gente sobre tu trayectoria en las ciencias marinas?
Mucha gente asume que el camino fue lineal. No lo fue. He recorrido diferentes países, disciplinas, idiomas y roles, y he tenido que adaptarme constantemente. No procedía de un sistema en el que las oportunidades estuvieran claramente definidas. Por lo tanto, gran parte de mi trayectoria consistió en ir descubriendo las cosas sobre la marcha, pedir ayuda y aceptar retos antes de sentirme completamente preparada.
Esa experiencia marcó mi forma de trabajar hoy en día. Me hizo ser muy consciente de la importancia de la tutoría, la colaboración y la creación de vías para otras personas que quizá no se ven reflejadas en los espacios científicos tradicionales.

El trabajo de conservación de los corales puede ser agotador. ¿Cómo te recargas fuera del trabajo?
Me recargo con rutinas sencillas y relajantes. Me encanta dar largos paseos por la naturaleza, leer y disfrutar de la buena comida, sobre todo cuando la comparto con otras personas. Pasar tiempo con mi familia es esencial para mí, especialmente con mi hijo de tres años, que tiene una forma increíble de devolverme al momento presente.
También he aprendido la importancia del descanso. La conservación atrae a personas que se preocupan profundamente, a veces hasta el agotamiento. Proteger los arrecifes también significa aprender a cuidarnos a nosotros mismos para poder seguir haciéndolo a largo plazo.
¿Cuál es tu momento favorito bajo el agua?
Algunos de mis momentos favoritos bajo el agua son aquellos que cambian por completo tu perspectiva. Una vez vi un cocodrilo mientras buceaba en Utila, y momentos como ese, en los que ves algo inesperado o fuera de lugar, me recuerdan lo complejos e interconectados que son realmente estos sistemas. Te impulsan a pensar más allá de las categorías y suposiciones establecidas.
Y algunos de mis momentos favoritos no son estrictamente bajo el agua. Son los días que paso recopilando datos sobre la pesca o la calidad del agua junto con los pescadores locales y los miembros de la comunidad. Estar juntos en el agua, compartiendo conocimientos, historias y observaciones, esos momentos basan la ciencia en la experiencia vivida y me recuerdan por qué el trabajo es importante.

¿Qué es lo que más te entusiasma cuando piensas en el futuro?
Me entusiasma la idea de fortalecer la ciencia de CORAL como un sistema global y conectado, en el que los datos locales se incorporan a los conocimientos regionales y globales. Donde las comunidades se ven reflejadas en la ciencia.
También me motiva desarrollar herramientas que hagan la ciencia más accesible y ayuden a los gestores a actuar con mayor rapidez y confianza. A nivel personal, me entusiasma seguir formando equipos, asesorando a científicos emergentes y contribuyendo a crear un ámbito de conservación más inclusivo e impactante.
¿Qué consejo le darías a alguien que quiera marcar la diferencia en el contexto de los arrecifes de coral?
Escucha antes de actuar, especialmente a las comunidades locales y a los profesionales. Sé paciente, sé humilde y mantén la curiosidad. ¡No hace falta ser científico ni especialista para marcar la diferencia! Cada gota cuenta, y hay muchas formas de contribuir.
La conservación de los arrecifes de coral es compleja y desafiante, pero también está llena de esperanza cuando las personas trabajan juntas con intención y cuidado.