El aumento de las temperaturas y la decoloración de los corales

Algunos científicos prevén que, para 2055, el 90 % de los arrecifes del mundo sufrirán un blanqueamiento grave cada año.

La mayoría de los corales tienen un rango de tolerancia a la temperatura muy limitado. Cuando las temperaturas suben demasiado, los corales expulsan las algas simbióticas (zooxantelas) que viven en su interior, lo que provoca que se vuelvan blancos y pierdan una importante fuente de alimento. Aunque los corales pueden sobrevivir a un episodio de blanqueamiento, son más vulnerables a las enfermedades y, con el tiempo, acabarán muriendo si la ola de calor marina se prolonga demasiado.

Aumento del nivel del mar

200 millones de personas de las comunidades costeras podrían verse desplazadas si el crecimiento de los corales no sigue el ritmo del aumento del nivel del mar.

Se prevé que los corales acaben en aguas más profundas, lo que significa que recibirán menos luz solar (fundamental para su alimentación) y crecerán más lentamente. A medida que las costas se erosionan, los corales también podrían verse más afectados por las escorrentías contaminadas y la sedimentación.

Tormentas más intensas

200 millones de personas dependen de los arrecifes de coral para protegerse de las marejadas ciclónicas y las olas.

A medida que aumentan las temperaturas de la superficie del mar, los huracanes, ciclones y tifones que causan daños en los arrecifes de coral se vuelven más intensos. Las fuertes lluvias provocadas por estas tormentas también pueden erosionar los terrenos costeros y verter más aguas de escorrentía contaminadas al océano.

Acidificación oceánica

El 48 % de las emisiones procedentes de los combustibles fósiles son absorbidas por el océano. A medida que los océanos absorben dióxido de carbono (CO₂), se vuelven más ácidos. Esto afecta a la capacidad de los corales constructores de arrecifes para desarrollar sus esqueletos y sentar las bases de los arrecifes de coral. Además, unos esqueletos más débiles hacen que los corales sean más vulnerables a las enfermedades y a la destrucción causada por las tormentas. De hecho, las investigaciones demuestran que, cuando se exponen a altos niveles de CO₂, los corales dejan de ser productivos y su riesgo de blanqueamiento aumenta hasta en un 50 %.

Una imagen panorámica de corales fluorescentes en Nueva Caledonia; fotografía de The Ocean Agency / XL Catlin Seaview Survey.