Muchos corales duros se reproducen por dispersión, lo que significa que liberan grandes cantidades de óvulos y espermatozoides en el agua.

Esto suele ocurrir en una fecha concreta, a una hora determinada, en un fenómeno conocido como desove sincronizado de los corales. Los óvulos y los espermatozoides se unen en el agua para formar larvas de coral. Al principio, las larvas se sienten atraídas por la luz, por lo que nadan hacia la superficie, donde pueden ser arrastradas por las corrientes oceánicas. Pueden recorrer grandes distancias durante días, o incluso semanas, antes de encontrar un arrecife en el que establecerse.

Las larvas buscan estructuras duras, similares a las rocas, en las que asentarse, y las investigaciones han demostrado que prefieren los arrecifes sanos con condiciones favorables. Una vez que se asientan, las larvas se convierten en pólipos y forman colonias de coral que siguen creciendo.

Los corales solo se reproducirán si gozan de buena salud. Si se ven sometidos a factores de estrés como una mala calidad del agua, una ola de calor marina o la sobrepesca, dedicarán su energía a sobrevivir en lugar de a reproducirse. Para garantizar el futuro de los arrecifes de coral, debemos mantenerlos sanos para que sigan reproduciéndose.